ACTIVIDADES TEMA 5

1. CONTRATO DE COMPRA-VENTA MERCANTIL.

DENOMINADO COMO “EL CONTRATO” QUE CELEBRA POR UNA PARTE  D. CARLOS SÁNCHEZ JIMÉNEZ, EN LO ADELANTE NOMBRADA COMO “EL VENDEDOR”, Y POR LA OTRA PARTE ROBERTO MARTÍNEZ DÍAZ, DENOMINADA EN LO SUCESIVO “EL COMPRADOR”, AL TENOR DE LAS SIGUIENTES DECLARACIONES Y CLÁUSULAS:

El S. Carlos, denominado en lo adelante como "el vendedor", manifiesta ser mayor de edad con domicilio en C/ Los periquitos Nº 123, del municipio de Puente Genil, en Córdoba.

Declara el vendedor que es propietarios de los bienes "Nave Nº12 del Polígono Industrial San Marcos" con las caractrísticas:

El S. Roberto denominado en lo adelante como "el comprador", manifiesta ser mayor de edad, con domicilio en C/ Lunes Nº81, del municipio de Puente Genil, en Córdoba.

2. CLASIFICACIÓN DE INVENTARIOS.

-MÉTODO ABC.

La clasificación de inventarios ABC es una técnica para segmentar las referencias de productos del almacén según su importancia en tres categorías (A, B y C), siguiendo un criterio (por ejemplo su valor de inventario) y basándose en el principio de Pareto o regla 80/20, según la cual un pequeño porcentaje de las referencias serán responsables de la mayor parte de los objetivos globales del almacén (valor de inventario, facturación, beneficios, etc.). Esta clasificación ayuda a tomar decisiones y priorizar los recursos del almacén hacia los productos que más impacto tienen en los objetivos globales (los del grupo A), en lugar de focalizar esfuerzos y recursos por igual en todos los productos, lo que resultaría contraproducente con los artículos de menor importancia (grupo C).
El análisis ABC consiste en aplicar el principio de Pareto o regla 80/20 para segmentar entidades (productos, clientes, proveedores, etc.). Típicamente se aplica en el ámbito del almacén para clasificar el inventario según su importancia. Aunque se pueden seguir diferentes criterios (según cada almacén y tipos de mercancía que manejen), un criterio típico es el valor de inventario de cada referencia, calculado como su demanda anual multiplicada por su coste unitario. Después, se ordenan de mayor a menor y se agrupan según el porcentaje que representan respecto al total. Así, los porcentajes típicos resultantes serán:
  • Categoría A: En torno al 20% de las referencias representan aproximadamente el 80% del valor del inventario (regla 80/20).
  • Categoría B: En torno al 30% de las referencias representan aproximadamente el 15% del valor del inventario.
  • Categoría C: En torno al 50% de las referencias representan sólo el 5% del valor del inventario.
Estos porcentajes son orientativos, y variarán en cada caso, según el sector de negocio, características del almacén, niveles de rotación, etc. Lo principal es entender que un pequeño porcentaje de las referencias representa la mayor parte del valor del inventario, formando la categoría A, y a las que tendremos que aplicar controles de inventario más estrictos y asignar mayores recursos.
Por ejemplo, los productos de categoría A serían los indicados para las mejores zonas del almacén y más próximas al área de expedición, utilizando sistemas de almacenaje automáticos como miniload o la preparación de pedidos automática mediante dispensadores automáticos Disban H. Mientras que productos de categoría C podrían ser almacenados en zonas menos óptimas del almacén con sistemas de almacenaje focalizados en maximizar el aprovechamiento del espacio, como los pasillos elevados.
El análisis ABC deberá ser actualizado periódicamente, puesto que, dependiendo de tendencias de mercado, ciclos de vida de los productos, etc., con el tiempo habrá referencias que promocionen a una categoría superior mientras que otras decaerán hacia una categoría inferior.
Aunque el concepto de clasificación de inventarios ABC parezca sencillo, en la práctica puede ser necesario utilizar múltiples criterios de categorización. Por ejemplo, fechas de caducidad, tiempos de reposición de mercancía, importancia de los clientes, etc. También puede ser necesario realizar un análisis más detallado, como el análisis ABC/XYZ.
El análisis ABC es típico en la clasificación de inventarios, pero también es aplicable en otros ámbitos. Por ejemplo, el principio de Pareto también se cumplirá si realizamos un análisis de clientes, de forma que, en general, un 20% de los clientes representarán un 80% de nuestra facturación, formando la categoría A de clientes. De igual forma, se puede aplicar a proveedores, empleados, procesos, etc. El análisis ABC es una herramienta que ayuda a diferenciar lo esencial de lo menos importante. Puede ser utilizado para detectar cuellos de botella en la aplicación de la teoría de las restricciones o identificar lo que no es esencial en la implantación de filosofías de gestión Lean.
CONTROL DE INVENTARIOS ABC
Una vez realizado el análisis ABC sobre el inventario y habiendo quedado éste clasificado en las tres categorías A, B y C, se toman decisiones de gestión de la cadena de suministro basándose en dichas categorías. Entonces, se establecerán estrategias de control de inventario diferentes en función de la importancia de las diferentes mercancías. Es por esto por lo que el análisis ABC aplicado al inventario se llama a veces control de inventario selectivo.
En un mundo ideal, todos los productos que almacenáramos tendrían la misma demanda y la misma rentabilidad y, por tanto, los gestionaríamos por igual. Pero en la práctica un pequeño porcentaje de las referencias son responsables de la gran parte de las ventas y de los beneficios. Por tanto, no resulta lógico que dediquemos a todas las referencias por igual el mismo nivel de recursos (económicos, personal, niveles de stock, frecuencia de reaprovisionamiento, espacio de almacenaje, tareas de manutención, recuento de inventario, etc.). Así que deberemos aplicar estrategias de gestión y control de inventario más estrictas a la categoría A, mientras que se aplicarán sistemas más simples y que requieran menos tiempo y personal de almacén a la categoría C.

Categoría A

Los productos de la categoría A son los más importantes para el negocio, típicamente un 20% de las referencias representando el 80% del valor. Por tanto, deberán destinarse recursos para que su control de inventario sea más exhaustivo y con conteos cíclicos más frecuentes.
Puesto que problemas en stock de productos de categoría A tendrán un gran impacto en el negocio, deberán realizarse esfuerzos en evitar situaciones de falta de stock y en combatir el inventario fantasma.
Para la preparación de pedidos, será recomendable que el slotting favorezca las referencias de categoría A. Además, es especialmente ventajoso implantar sistemas de almacenaje automatizados que agilicen al máximo la preparación de pedidos. En el caso de cargas paletizadas, mediante almacenes automáticos y con el sistema radio shuttle Sherpa, logrando así una máxima densidad de almacenamiento a la vez que se optimizan las tareas de manutención. En el caso de cargas medias y ligeras, se puede recurrir al sistema miniload y a la dispensación automática Disban H, que permiten la preparación de pedidos automática a alta velocidad.

Categoría B

Los productos de la categoría B tienen una importancia moderada, intermedia entre la categoría A y la categoría C. Típicamente serán en torno al 30% de las referencias, constituyendo el 15% del valor.
Es importante hacer un seguimiento de los productos B, puesto que algunos estarán próximos a promocionar a la categoría A, mientras otros estarán próximos a decaer hacia la categoría C.
La preparación de pedidos puede agilizarse mediante el sistema guiado por luz de ATOX Soluciones Tecnológicas para operaciones pick-to-light. En combinación con el transporte por rodillos inteligentes, se minimiza los desplazamientos de los operadores de picking, obteniendo un gran rendimiento incluso aunque el slotting de los productos de categoría B sea menos ventajoso por favorecer a los artículos A.

Categoría C

Los productos de la categoría C son relativamente poco importantes. Típicamente representarán en torno al 50% de las referencias pero constituyendo sólo un 5% del valor. Son productos de poca rentabilidad. Será incluso cuestionable si compensa mantener stock de algunas de estas referencias.
No compensa dedicar una gran cantidad de recursos a su control de inventario, puesto que los costes de almacenaje y los costes operativos podría superar fácilmente la baja rentabilidad de estos productos.
Con objeto de rentabilizar al máximo el almacén, es recomendable utilizar sistemas de almacenaje de ATOX diseñados a medida para optimizar el espacio de almacenamiento, como los altillos y los pasillos elevados.

ANALISIS ABC Y LA LONG TAIL

El origen del análisis ABC, que se deriva del principio de Pareto, se remonta a los años 50, y se incorporaría a los sistemas de producción de la época en Japón, expandiéndose internacionalmente en las décadas posteriores de la mano de las filosofías occidentales de control de calidad y de los sistemas de producción japoneses orientados a la eficiencia.
Los mercados tradicionales estuvieron durante mucho tiempo basados en la producción en masa, lanzando productos con ciclos de vida largos. Pero en las dos últimas décadas la situación del mercado global ha cambiado drásticamente, debido en buena parte a la evolución y modernización de la logística y a la explosión del comercio electrónico.
Actualmente, los ciclos de vida de los productos son mucho más cortos y las variaciones en las demandas más impredecibles. Pero esto también ha permitido que surjan nuevos modelos de negocio que apenas unos años eran inviables.
Así, las principales compañías de comercio electrónico que lideran las ventas online hoy en día ofrecen cientos de miles e incluso millones de referencias. Muchas de ellas son parte de la Long Tail y quedan dentro de la categoría C según un análisis ABC clásico. Es decir, analizados de forma individual, dichos productos presentan una baja rentabilidad. Pero teniendo en cuenta los objetivos globales, aportan un gran valor de negocio puesto que ofrecer un extenso catálogo de productos desempeña un papel clave en la adquisición y fidelización de clientes. De hecho, una buena parte de las ventas de estas compañías corresponden a referencias que no se encuentran habitualmente en stock en tiendas físicas.
Por ejemplo, puede que haya productos C que, desde el punto de vista del valor del inventario, podría incluso considerarse que no resulta rentable disponer de su stock. Pero pueden ser accesorios para productos de alto valor de categoría A, que los consumidores compran a menudo de forma conjunta. En casos como estos, disponer de esos productos de categoría C evita que los clientes se vayan a la competencia a comprar también el producto A.
Pero, ¿cómo se consigue hacer rentables los almacenes con tantas referencias diferentes, muchas de ellas con muy poca cantidad de stock? Uno de los pilares en las nuevas cadenas de suministro es la optimización de los almacenes. Aquí es necesario optimizar tanto el espacio de almacenamiento como el rendimiento de las tareas de manutención. Ésta es una de las razones por la que ATOX Sistemas de Almacenaje diseña y fabrica una amplia gama de sistemas de estanterías metálicas, que permiten aprovechar al máximo el espacio de almacenamiento, y que se combinan con las automatizaciones de ATOX Soluciones Tecnológicas para agilizar las tareas de manutención y minimizar los costes operativos de los almacenes.
Por ejemplo, los pasillos elevados diseñados y fabricados por ATOX a medida de cada almacén se pueden combinar con tramos de transportadores de rodillos con espirales de descenso, lo que permite maximizar el espacio de almacenamiento en altura sin renunciar a la agilidad en la manutención, favoreciendo la rentabilidad de los productos de categoría C.
Son muchos más los ejemplos donde las soluciones de almacenaje ATOX contribuyen a la rentabilidad de los almacenes: estanterías dinámicas diseñadas a medida para inventarios WIP en plantas de fabricación, almacenes autoportantes con transelevadores para grandes centros de distribución, dispensadores automáticos Disban H para la preparación de pedidos automática a muy alta velocidad, guiado por luz para la optimización del picking mediante operaciones pickt-to-light, etc.
El sistema de transporte por rodillos trabaja de forma coordinada con el resto de automatizaciones ATOX, reduciendo drásticamente las distancias que los operadores de picking han de recorrer, actuando también a modo de sorters para la clasificación automática de mercancía.
Además del almacenamiento y de la preparación de pedidos, los almacenes de comercio electrónico han de destinar recursos a la logística inversa como parte fundamental de su modelo de negocio. Pensemos, por ejemplo, cómo en los años recientes han proliferando las ventas online de ropa y calzado, en las que las devoluciones, que se esperan sean frecuentes, son ofrecidas como servicio gratuito para el consumidor. Optimizar las tareas del personal del almacén es clave aquí, con soluciones como el guiado por luz de ATOX (que gracias a su versatilidad permite también operaciones put-to-light) y los transportadores por rodillos inteligentes que integran sensores y desviadores.
En un futuro, a medida que maduren las tecnologías que permitan aplicar internet de las cosas a las cadenas de suministro con eficacia, llegaremos a disponer de trazabilidad y controles de inventario en tiempo real, y se aplicarán técnicas de inteligencia artificial y machine learning para realizar clasificaciones de inventarios mucho más sofisticadas y precisas.
3. DOCUMENTOS MERCANTILES.
-Los documentos mercantiles son títulos, efectos, recibos, facturas, notas de débito y crédito, planillas de sueldos, vales de mercaderías, etc. Los cuales sirven para legitimar el ejercicio de las transacciones y documentar las operaciones mercantiles en los comprobantes de contabilidad. Estos documentos mercantiles se concentran en el Departamento de Contabilidad, donde el profesional contador obtiene los datos necesarios para procesar las cuentas y efectuar los asientos contables en los comprobantes de contabilidad. Cuanto más grande sea la empresa mucho mayor será la necesidad de usar estos documentos.

CLASES DE DOCUMENTOS MERCANTILES

Dentro la idea de documentación mercantil, toda constancia escrita de una transacción comercial se puede utilizar para:
  • Certificar los registros contables realizados en libros de contabilidad.
  • Probar un hecho desde el punto de vista legal.

Partiendo desde el segundo uso, podemos observar que los libros de contabilidad son tan sólo un medio de prueba y en ciertos casos puede convertirse en elemento fundamental para decidir un fallo.
Por tal importancia estos documentos son clasificados en:
  1. Documentos Negociables. Son todos aquellos documentos que se pueden negociar a través de endosos, descuentos en una entidad financiera antes de su vencimiento.
  2. Documentos no Negociables. Son todos aquellos documentos que sirven de base para los registros en los libros de contabilidad y a la vez pueden formar pruebas desde el punto de vista legal.

4. MEDIOS DE PAGO.

-Cuando las empresas o profesionales autónomos prestan servicios a otras compañías, a la hora de pagar, es posible elegir otra forma. Existen muy diversas maneras de abonar el dinero a una empresa, y cada autónomo o compañía elegirá la que mejor se adapte a sus condiciones e intereses. Las empresas deberán plantearse cuál es la mejor manera de pagar a esos clientes o proveedores, teniendo en cuenta una serie de criterios que tiene cada forma de pago, y las circunstancias de cada compañía. ¿Qué formas de pago a empresas existen? 
La negociación de las empresas con sus clientes acerca de la forma de pago, supone uno de los principales elementos que determinan las vías de financiación de circulante que van a utilizar, por lo que se convierte en un elemento esencial que las empresas tienen que negociar constantemente en función de las distintas necesidades. A continuación, explicaremos las diferentes modalidades de pago más habituales, así como sus características, ventajas y desventajas. 
Efectivo. El directo y más conocido. Pagar con dinero en efectivo en el momento en el que se adquiere un producto o servicio. En esta modalidad solo se deben tener en cuenta dos aspectos. El primero de ellos es el de asegurarnos de que los billetes sean verdaderos. Hoy día existen máquinas a un precio asequible que cumplen esta función. En segundo lugar, la existencia de un anteproyecto de ley de lucha contra el fraude fiscal. En este anteproyecto se limitaría la cantidad de pago en efectivo a 2.500 euros como máximo. 
Giro. A través del giro las empresas pueden pagar a sus clientes enviando una cantidad de dinero mediante un cheque bancario que ha sido emitido por el banco. En el cheque bancario aparecen los siguientes datos: 
  • El nombre del banco que emite el cheque. 
  • El importe que debe la empresa. 
  • El nombre tanto de la empresa que debe el dinero y de la empresa que recibe dicho importe. 
  • El número de cuenta. 
Pagaré. Es un documento similar al cheque, pero con una fecha de vencimiento. El documento lo extiende y entrega una persona a otra, obligándose a pagarle una cantidad de dinero en la fecha que figura en él. Lo más interesante del pagaré como forma de pago es su amplia aceptación debido a que el pagaré es ejecutable en sí mismo en caso de producirse un impago. Además existe la opción de poder cobrar por anticipado dicha cantidad con el Descuento de pagarés. 
Transferencia. Esta modalidad de pago se produce a través del banco. El cliente ordena a su entidad bancaria el ingreso de la cantidad determinada al número de cuenta del proveedor o empresa. Es un sistema seguro y relativamente rápido, pero hay que tener en cuenta en riesgo de impagos. Dependiendo de la relación y experiencia que se tenga con el cliente, la empresa deberá desechar, o no, esta modalidad. 
Domiciliación. También se le llama cargo en cuenta, o recibo domiciliario. Este tipo de pago funciona como una transferencia, pero al revés. Es decir, el proveedor es el que da la orden a su entidad bancaria de que cargue en la cuenta de su cliente el importe de la venta. Este sistema es muy beneficioso para el cliente, ya que solo debe validar el cargo y, en caso de que sea erróneo, devolver el cargo al banco. Para el proveedor resulta ventajoso, principalmente por un motivo, y es que controla el proceso de pago. Sin embargo, como desventaja para el cliente se puede observar que tiene unos plazos muy elevados para devolver el recibo. Asimismo, esos plazos se pueden acortar si se cuenta con una autorización previa para girarle esos recibos. 
Letra de cambio. Se trata de un documento mercantil por el que una persona o empresa ordena a otra el pago de una determinada cantidad de dinero en una fecha acordada. En la letra de cambio al primero se llama librador, y el segundo, librado; pero también puede entrar en la operación un tercero, llamado beneficiario, que será tomador o tenedor, a quien el librador ha transmitido la letra de cambio.
Facturas. En función del tipo de empresa, los clientes pueden pagar en varios entornos de tiempo. Si se trata de una empresa de venta al por menor, los clientes normalmente pagan antes o incluso en el mismo momento de recibir los bienes. En el caso de que sea una empresa mayorista, está la opción de cobrar con factura. ¿Qué significa esto? Pues que el cliente recibe los productos o servicios antes de que sea facturado y pagará por dichos bienes y servicios en la fecha de vencimiento que se indica en la factura. 
Confirming o pago a Proveedores. Un sistema de pago cada vez más utilizado, dado el aumento de morosidad en las empresas. En esta modalidad, el cliente ordena a la entidad que pague a sus proveedores, es decir, que adelante el dinero de las facturas para pagarles al día. De esta manera el proveedor recibe su dinero a tiempo, y el cliente mantiene buenas relaciones con ellos. La entidad es la que adelanta ese importe a cambio de una comisión.

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